En nuestro artículo publicado titulado “Impacto en la salud de empleados del sector Financiero-Bursátil” elaboramos de qué manera puede impactar el empleo en la actualidad en los colaboradores insertos en el mercado laboral. Propusimos pensar a la salud como integral “Bio-Psico-Social-Económica”, entendiendo que las cuatro esferas se encuentran interrelacionadas pero se puede elaborar cada una de ellas en sí misma. En otro artículo ya ampliamos la afectación en la salud económica, bajo el título “La salud financiera de los empleados”. Que si bien se utilizó el campo financiero bursátil como ejemplo de la afectación, pudimos elaborar aspectos que apuntan a la población laboral en general. Ahora nos tocará abordar la salud biológica de manera específica.
Cuando hablamos de la salud biológica, apuntamos a poder profundizar sobre las afectaciones que ciertos rasgos o características del trabajo en la actualidad pueden provocar en sus trabajadores. De esta forma, buscamos desde Actitud que quienes lideran equipos de trabajo, puedan tener presente dichas afectaciones y acompañar estos procesos, entendiéndolo como parte de un impacto global.
Lo primero que queremos dejar en claro, es que nuestra experiencia demuestra que la afectación biológica en lo laboral siempre viene primero producida por una afectación a nivel psicológico/emocional. Pero, como esta última es más difícil de identificar, el exceso o la poca prevención lleva a que el cuerpo sea la vía de tramitación para ese malestar. Y esa afectación en el cuerpo es mucho más visual y tangible y por ende, tratable. Pero, y esto es importante, no es la fuente, sino su efecto.
Cuando hablamos de afectación en el cuerpo, nos referimos principalmente a los siguientes síntomas: Dolor de cabeza sistemático, malestar estomacal, nudo en la garganta o en la boca del estómago, sensación de cansancio, sensación de adrenalina por todo el cuerpo, resfriados sistemáticos, gripes y otro tipo de enfermedad leves pero cronicas.
Por supuesto que algunas de ellas pueden deberse en algunos casos a intoxicación alimentaria o estar expuesto a contagio, pero en este caso, apuntamos a lo crónico. Algo que tiende a repetirse cada cierta cantidad de tiempo y siempre tiene un impacto o una visibilización en el trabajo.
Como bien decíamos anteriormente, consideramos que muchos de estos síntomas biológicos se deben previamente a una afectación a nivel emocional/psicológica. El estrés laboral por ejemplo, puede llevar a provocar dolores de cabeza o malestar estomacal. La presión desmedida en el trabajo y la necesidad de cumplir con esa presión, puede generar cansancio crónico, dificultad para prestar atención, etc. La angustia frente a una frustración laboral o un error mal transmitido, puede provocar dolor de cabeza y malestar corporal general.
Estos ejemplos, nos demuestran como todo inicia por una afectación emocional pero impacta de lleno en el cuerpo.
El psicoanálisis demuestra que el cuerpo es un modo de tramitación de la afectación psíquica. Llama a este modo de defensa, mecanismo de “Conversión”. La problemática ahora es el síntoma biológico, el dolor de cabeza, el cansancio, la presión baja o alta, etc. La escena es tomada por el cuerpo que duele o sufre y se pierde el foco de lo que realmente está causando este malestar.
Estos malestares corporales, además de afectar a la salud de cada colaborador o talento, tienen un impacto en el desempeño de la organización. Por tres vías, la primera el ausentismo producto del malestar, de acuerdo al cuadro pueden ser uno, dos o hasta más días de reposo necesario. La segunda, la pérdida de eficacia del personal, transitando un malestar de esta índole, baja el desempeño de cada colaborador de manera sumamente grande. La tercera es la preocupación generalizada que puede suceder si esto afecta a más de uno de los empleados.
Por las tres vías, la organización también sufre. Debido a que se pierde tiempo valioso de potencia laboral en sus colaboradores y peligra la cohesión grupal y buen clima laboral que cuesta tanto lograr.
Como bien decíamos anteriormente, consideramos que muchos de estos síntomas biológicos se deben previamente a una afectación a nivel emocional/psicológica. El estrés laboral por ejemplo, puede llevar a provocar dolores de cabeza o malestar estomacal. La presión desmedida en el trabajo y la necesidad de cumplir con esa presión, puede generar cansancio crónico, dificultad para prestar atención, etc. La angustia frente a una frustración laboral o un error mal transmitido, puede provocar dolor de cabeza y malestar corporal general.
Estos ejemplos, nos demuestran como todo inicia por una afectación emocional pero impacta de lleno en el cuerpo.
El psicoanálisis demuestra que el cuerpo es un modo de tramitación de la afectación psíquica. Llama a este modo de defensa, mecanismo de “Conversión”. La problemática ahora es el síntoma biológico, el dolor de cabeza, el cansancio, la presión baja o alta, etc. La escena es tomada por el cuerpo que duele o sufre y se pierde el foco de lo que realmente está causando este malestar.
Desde Actitud contamos con equipos especializados en el acompañamiento de la resolución de estos malestares, pero fundamentalmente equipos de psicólogos que mediante un profundo y detallado diagnóstico van a encontrar la afectación emocional o psicológica que está en juego bajo cada una de estas situaciones.
Trabajando de manera conjunta, disminuiremos a lo mínimo posible el malestar logrando bajar el ausentismo y subir la calidad de vida general de toda la población de tu organización.
Para conocer mayor información al respecto, comunicate a:
info@serviciosactitud.com